todo el día ella ventilándose y suspirándose
entre la soledad del azar
y la inmensidad de los días.
Me siento como un pez correteando en un mar;
perdido, tonto y circundante
en el futuro tímido de su brutal presente.
Me siento como la uña de un pie,
afablemente inútil;
como una planta de plástico,
meramente decorativo.
Saber salir por la puerta, saber dar el primer paso hacia el mañana,
conducir, sentir, mirar bajo el cuenco de las arañas;
sentirse vencido en el albor de la llama
viva / no puedo.
No sirvo para nada más que vibrar,
“Los chicos nos lloran tienen que pelear”.
Cuando era pequeño quería ser jardinero,
mañana cumplo 21 y aún no sé cómo crecen las flores.
Me deshincho en el trastero de los años de ayer.
Me deshincho y crezco grande como un desastre.
Quintí Casals
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