lunes, 9 de junio de 2014

A mis padres

Vi con mis padres
continentes, restaurantes y
lugares de interés; Roma, Londres, Suiza,
picos, museos y entornos cosmopolitas.

Vi con mi padre
la final de Wimbledon de 2008, vi
con mi madre el renacimiento de
un alma nueva. Vi con mis padres
la creación de la fe y la inutilidad
del desprecio.

Sí; internaron entrenar mi
mirada, intentaron entrenar mi nobleza.
Con lo cual siempre me dieron consejo,
pero no siempre les hice caso;
"Quintí, fumar es malo",
"Quintí, el mundo no se acaba", "Quintí,
los vampiros no existen", "Quintí, vigila
si sales de fiesta; la noche es muy peligrosa".

Y es que en mi casa nunca fuimos religiosos, nunca fuimos
políticos; pero claras tenía las normas formales y morales.
Nunca me dieron un azote. Nunca me ayudaron
en los deberes. Les debo haber aprendido
a hacer galletas, les debo haber aprendido
a abrazar a un vagabundo, les debo saber
buscar la fe en una pared semivacía.

De ellos aprendí a respetar a las hormigas,
a entender que el suelo es una hoguera
que quema.

Les debo mi vida, así es;
mi vida entera. ¿Y quién sería yo sin ellos dos?
¿Quién? ¿Qué sería yo?

¿Qué sería de mí de no
haber sido el elegido? ¿Por qué yo de esa
fusión, de ese enlace de pasión y regocijos,
por qué mi persona, por qué mi genética
en sus apellidos?

¿Dónde empiezo, dónde acabo...
si esa noche hubieran decidido irse pronto a dormir,
si ese condón no se hubiera roto,
si finalmente no se hubieran querido?

¿Qué sería yo? Quién, sin ellos dos?

Quintí Casals

domingo, 8 de junio de 2014

Excepción

Ante el acecho de las lavadoras,
de los sonidos distantes y las personas
de metal... los hombres, nos enamoramos
de las mujeres. La sociedad se obtura
en una imagen chica y nuestros cuerpos
vibran en aburrimiento buscando algo
que hacer. No hay manifestaciones,
no hay ideales. No tenemos edad
frente la venganza del mar,
frente la indiferencia
del mármol pálido;
buscamos renacer.

Trabajamos poco, tomamos
agua, cerveza, ilusión;
nos resistimos a morir.

Comemos solos, acompañados, asociados,
en los comedores de la escuela. Compramos
relojes, patatas. Nos teñimos el pelo. Salimos.
Travesamos el futuro como una paloma en verano
y compramos un coche de segunda mano a los 18.

Reina en nosotros una suave elipse de
amor; rápida, efímera, y no sabemos a quién
entregarla. Se revoluciona nuestro sistema
ante la insistencia incolora de sentir
y a veces nos besamos
en la noche.

Hubo un tiempo en
que fuimos Dioses, hubo un tiempo
dónde el sacrificio fue una ciencia y
nos respetaban los dinosaurios;

hoy nos pudrimos en la monotonía del
confort, hoy tan sólo nos queda

enamorarnos.

Quintí Casals

Boli Bic

He aquí un bolígrafo Bic.
Ya le queda poca tinta; muchas
líneas habrá anotado, muchos garabatos
habrá pintado para la posteridad o para
la nulidad. Su alegría yace cadáver, su
esperma permanece en los folios.
¿Cuánto habrá el bolígrafo creado?
De Antonio pasó a Javier, de Javier
pasó a María, de María a esta mesa.
Solo, abandonado, hueco, espera
una mano que lo empuñe
de nuevo.

He aquí un bolígrafo Bic, bonito y distante.
Probablemente lo elaboraran en 2003,
lo digo por el color opaco del plástico,
y probablemente lo elaboraran en
una fábrica china, lo digo por el
sentimiento opaco del negocio.
Las personas están volviéndose
unos gilipollas, el boli Bic lo sabe
mejor que nadie y nunca se
queja por sí mismo.

He aquí un bolígrafo Bic;
estirado, simple. Durante siete
días, seis noches, el bolígrafo
se quedó allí, quieto. Durante seis días,
siete noches, el bolígrafo durmió en la
primavera de esa mesa

pendiente
por acabar
de escribir

su destino.

Hoy ya no está.
Alguien lo tiró.
Molestaba.

Quintí Casals

sábado, 7 de junio de 2014

La nube verde

Bajo un toldo de cañas tropical,
miramos el azul del cielo con Genís;
arriba de todo, sobre once pisos,
tomamos el sol. No vemos
nada del mundo

y estamos genial.

Buscamos resolver un acertijo
acerca del fruto prohibido. Dice
que entre el dolor y el placer no hay
frontera y que el hielo y la llama
le producen el mismo efecto a
la sensibilidad de uno. En el fondo todo
se resume a tener, en un futuro,
un buen recuerdo de lo que fuimos;
no lo sabemos, pues aún tenemos
20 años.

Dejamos de hablar, nuestras
bocas se sellan y las
metáforas y los coños
se ahogan en
el silencio.

Me tiro a la piscina;
estar sumergido en agua protege. Vegeto.
Nado. Vegeto; como el drogata que le da todo el
día al tute, como el trabajador que resulta empleado
del mes. Salgo al exterior. Me da el frío. El aire gélido
reconforta, sin embargo, a veces da
constipaditos.

Por el suelo rondan serpientes,
publicidad y muchas gentes;
hay que vigilar. Repito:

no vemos nada del mundo
y estamos genial.

Quintí Casals

Los atrevidos

La vida es un telefilm de bajo presupuesto
Correcto sencillo sin grandes pretensiones

Crímenes de mentiras chicas compradas al peso
Actores de segunda y música prestada

La vida es un telefilme basado en hechos reales.

Pablo García Casado

Tú, que pagas pensión completa
por el aire que respiras y te
consumes, simple, en el delirio
del teatro. Tú, dócil perdedor
de los astros. Tú, que te apuntas
a aerobic, a bailes de salón y
fumas ducados para parecer
más vil. Tú, fuego lento que se
apaga, serás el más grande de
la función; habitarás las nubes más
allá del horizonte. Tú, aire denso de carne,
conocerás la belleza, cantarás a los objetos
y te embarcarás, engañado, hacia la quimera
insípida de ser un lugar y un espacio.
Te borrarás un día. Te apagarás en la muerte,
y tu garaje quedará vacío y tu tiempo quedará derrochado,
las ideas se congelarán. Nada puedes hacer contra
la corriente de los ojos, de la fiebre. Nada
puedes corregir más que extirpar la bola
de odio que se arrastra en la arena.

Todos somos actores desde que nacemos,
todos buscamos arrancar la raíz de nuestros pasos;
hacer en la vida algo grande. Todos buscamos
trascender en la burbuja de lo inviable

pero hacer una buena película,
ya se sabe,
sólo está al alcance

de los más atrevidos.

Quintí Casals

viernes, 6 de junio de 2014

Política y suelo

Un hombre negro ronda en bicicleta
por las aceras del barrio. Pocos
van a preguntarse por el quehacer
de su mañana.

Un desconocido se ha perdido
en el braile imposible de
la felicidad. Toma speed,
se enamora fácilmente;
no hay solución posible.
Nadie saldrá a buscarle
y sus jefes preparan ya
la guillotina y sus padres
le esperan en casa,
disgustados.

La política es un espejo a dos caras;
nos muestra ojos y ano,
teoría y mentira.

A nadie le importa alguien.
A nadie se le repite el alguien.
Tan sólo se construye y se confluye
en nosotros un vínculo espeso de compañía.
El PSOE vuelve a decir que va a salvar el país.
Las ONG's prometen parar el hambre en la Tierra.
Satán nos envió la moral por carta, la recogimos
tarde.

El mundo de los mundos,
un mundo sin mundos,
tú, mundo, tú, mundo...
créate a nuestra
semejanza,
por favor;

tú mundo,
tú mundo...

sé tú
y no nosotros.

Quintí Casals

jueves, 5 de junio de 2014

Electricidad

El día se consume
como una pastilla efervescente.

Fabián Casas

El romper del chocolate en la yemita del dedo, siempre aporta, se quiera o no, una ilusión por probar aquello que es dulce.

No hay bosque que no posea árboles.
No hay persona que no posea sentimientos.

El corazón se batea en el tiempo y el tiempo nos ondula el aliento en una emoción. No hay prisión que valga la pena. No hay pena que valga la alegría. Entre la memoria y el mañana flamea la vida; es tiempo de construirse a uno mismo

en la electricidad
de los otros.

Quintí Casals