sábado, 31 de mayo de 2014

La dictadura del capital

En Nueva York le tienen hecha una estatua a la libertad. En medio de ese enjambre de cristales, acero y hormigón reluciente... se supone que existe un pulmón dedicado a la libertad. En medio de esa exhuberancia fatal... se supone que los hombres campean seguros sobre una pista de hielo, se supone que los hombres hacen volteretas mientras admiran la creación.

La noche llega y con ella miles de destellos de neón. El Empire State figura, imponente, erecto, sobre el horizonte infinito. Broadway acoge funciones y visitas. Coca-cola se anuncia en lo alto de Times Square. Mientras tanto un puertorriqueño en Queens asesina para poder comer, un marfileño costea el valor de su sangre en horas de trabajo. La libertad de la ciudad refulge en la tempestad de todas aquellas libertades aplastadas en un día laboral. Entre suelo y cielo hay algo...

es el poder del capital.

Quintí Casals

viernes, 30 de mayo de 2014

Antes del Big Bang

Después de todo, todo ha sido nada, 
a pesar de que un día lo fue todo. 
Después de nada, o después de todo 
supe que todo no era más que nada.

José Hierro

Antes del Big Bang, la perspectiva era nada. Antes del comienzo, el universo era nadie. El cosmos era de un blanco plebeyo y el horizonte se serpenteaba a sí mismo en círculos. No existían los mamíferos, los reptiles, las aves. La inmensidad estaba colmada en la uniformidad del vacío y la velocidad de la luz era inmortal; no era. No habían gentes, coches, deshechos tercermundistas... y para nada se habían edificado aún las ruinas de óxido que hoy nos envolvían. Asteroides, densidades planetarias, teorías sobre la física cuántica... eran la transparencia de aquello que no hacía ni falta olvidar. La vida aún no había nacido, el génesis estaba por venir. Antes del Big Bang no había nada. Antes del ser no había nadie. Ahora, pasado un todo por delante mío, me pregunto que habrá después de yo mismo

y se colma el aire.

Quintí Casals

jueves, 29 de mayo de 2014

Goodbye hijosputa

Ventanas, compras ambulantes, edificios de ladrillos blancos... son demasiado para mí. La ciudad se ondea entre los vapores y los humos, son demasiado para mí. Fábricas que supuran en lo alto de los polígonos, centros comerciales que se refrigeran en las calles más inhóspitas, gentes que les hacen caso... son demasiado para mí. La ciudad gime al primer grito del día mientras los cristos duermen. Voy a cogerme a un pájaro del Kentucky Fried Chicken, voy a irme con él de parranda...

la ciudad es demasiado para mí.

Quintí Casals

La máquina del tiempo

Si por un momento eres capaz de recordar todas las musiquitas, libros, filmes en los que tu universo se ha sumergido. Si eres capaz de recordar todas aquellas personas que se han paseado por lo ancho de tu cráneo. Si tu memoria aún es capaz de rememorar la primera vez que rompiste los pantalones, la primera vez que fuiste al mar. Si por un momento recuerdas cuando tu madre te dijo que vigilaras con el champú, que el cabrón picaba en los ojos. Si recuerdas el instante en qué el champagne estalló en tu luna de miel, en tu primer amor, en tu pérdida de virginidad. Si por un momento recuerdas el día en que la tempestad de apoderó de tus ojos, aquella tristeza insostenible que rechazaba todo chubasquero feliz. Si por un momento eres capaz de recordar cada uno de los puntos de apoyo que forjaron tu persona, si por un momento eres capaz de sentirte dentro de ti...

sin duda
habrás parado el tiempo

en la lasitud
de una historia

sin principio ni fin.

Quintí Casals

miércoles, 28 de mayo de 2014

Manifiesto del color

Siempre quisimos ser pájaros. Poseer alas, poder dar un salto y librar un despliegue exento en el cielo. Siempre quisimos morar la candidez despechada del aire. Siempre quisimos ser pájaros, ser libres en la libertad del viento. Ser veloces como un rayo. Ser maleables como el plástico. Ser un piano en las manos del pianista.

Siempre quisimos ser pájaros y no tuvimos en cuenta la fertilidad de la tierra, el valor del pie firme. Poder caminar, correr, chapotear en la oquedad que es la interacción gravitatoria. Siempre quisimos ser pájaros. Descuidamos la tierra en ciudades geométricas, estados oscuros y generaciones idas a menos. Hoy el suelo arde en llamas tan altas como rascacielos y queremos escapar y queremos ser pájaros. Hoy la tierra llora hacia dentro de su corazón y queremos escapar y queremos ser pájaros. Mas nadie podrá nunca escapar de su sombra...

pero sí darle color.

Quintí Casals

martes, 27 de mayo de 2014

Espejito, espejito

-Espejito, espejito, dime una cosa, ¿quién es de todas las damas de este reino la más hermosa?
-Tú, mi reina, tú eres la más bella de todas.

Blancanieves y el espejito mágico

Mírate,
desnudo ante la lágrima...
tan guapo, tan listo,
tan recomendable
a los ojos de
cualquiera...

¿Para qué?

Si tu mirada da miedo,
si la mirada de todos
da miedo.

Quintí Casals

lunes, 26 de mayo de 2014

Oscuras

Una casa a oscuras...
tan sólo rota su inmovilidad
por el aullido de una mosca, tan
sólo rota su hostilidad por las
lucecitas de la nevera. Dónde
las puertas no se mueven, dónde
los juguetes hablan, dónde lucir
una lámpara es violento... una casa
a oscuras. Brillante en el sosiego
adormecido, languidecida en el
respirar de los bellos durmientes...
una casa a oscuras.

El polvo sigue sobre las estanterías.
El silencio sigue sobre las almohadas.
La carne se enternece entre miles
de nubes de sueños... allí, en una
casa a oscuras

es dónde el alma
pesa una eternidad

y media.

Quintí Casals