jueves, 30 de enero de 2014

Obesidad sociópata

Muñecos de grasa
recorren sus días esqueléticos
como moluscos; escurriéndose
de las horas hasta llegar la noche,
acomodar la cabeza y arroparse fuerte.

Silencio, se rueda;
la acción-reacción se desarrolla
dentro del marco de lo establecido.

Muñecos de grasa
cogen cada día su R-5; desplazan sus
ruedas por carreteras gaseosas, perdidas.
Llegan al trabajo, repasan sus e-mails, tapizan
el silencio al llegar otra vez a casa. ¡Oh, la familia!

Lo siento, no reúne los requisitos mínimos.
Tele-operadora, está usted fuera de cobertura.
Cariño, ¿Cómo podemos pasar todo el sábado en casa?

Muñecos de grasa
almuerzan en buffets libres, llevan a putas
por hostales asustados, leen el periódico conservador
después de coagular en su cerebro un mando a distancia.

Aceptan, discrepan campañas electorales.
Duermen, gritan por desiertos de colchones.
Congelan, abrasan los icebergs de Coca-Cola.

Muñecos de grasa
devoran fast food, visten fibra sintética,
rezuman entre nenúfares el canto de un murciélago...
observando la libertad desde lo alto de un rascacielos.

Caminan sin orientación;
subiendo, bajando en ascensor
por una rutina psicótica y hermética;
son un dolmen imbécil en un paso de cebra.

Quintí Casals

martes, 28 de enero de 2014

La era digital

Ordenadores, teléfonos móviles,
absorben la sangre cálida,
el temperamento espeso,
el asombro fugaz,
de las personas.

¿Mac, Microsoft? Guerra de leones.
¿Nokia, Samsung? Guerra de dragones.
El comprador asiste a una querella arriesgada,
confusa, atenta, para disputar su secretario personal.

Calles cubriéndose
de estrés, reaggeton y llamadas perdidas.
Cínicos deambulando sin levantar mirada.

Habitaciones cubriéndose
de páginas web, porno y aburrimiento.
Cínicos babeando ante la pantalla imparcial.

Whatsapps, e-mails, notificaciones
de Facebook, Twitter, Instagram
angustiando el aparador opaco
de la bandeja de entrada.

El gigante tecnológico,
la ramificación suprema de lo digital,
ha esclavizado aquella intimidad más libre.

Los parques, sus columpios, restan solitarios;
las bibliotecas, sus libros, restan insociables;
la vida, su provecho, resta electrónica.

Hombre moderno,
mira cómo un cable
despedaza tu vientre.

Hombre moderno,
mira cómo tus carnes
se atrapan en las redes.

Quintí Casals

lunes, 27 de enero de 2014

Contraluz

Caminando por el césped
templadamente absurdo,
levemente elástico,
me encontré
contigo.

Me encontré una margarita,
varios secuaces saltamontes
y un charco de orín de un perrito
resbalando por toda belleza posible.

También una guitarra, un pez
mero, un esplín sincero
y un muñeco de paja.

De repente, un excremento,
abolía la vida de una hormiga;
remataba su ahogo entre la mierda.
El orden del mal establecía su protocolo.

Levanté la mirada del suelo
y vi las cigüeñas batallando
contra el viento desfavorable;
con juegos aéreos llegaban, por
corrientes alternos, a su destino.

Quizá yo también pudiera volar,
acariciar la textura del azur,
ser de la felicidad testigo.

Me dijiste "Hola, ¿Qué tal?"...
Te di un beso a contraluz,
acaricié fuerte tu abrigo.

Quintí Casals

domingo, 26 de enero de 2014

Universo paralelo

Un alma es un universo paralelo;
mil y un entornos, tiempos,
sucesos vividos.

Cuadernos de circunstancias restringidas,
gases de texturas inflando el espacio.
La vida, comprendida por la razón
o por el uso de la práctica,
es diferente a cada ojo.

7 mil millones de habitantes en la Tierra,
diferentes, desconocidos, divergentes...
egos que se ordenan, caminan, fraccionan,
para lograr una orientación en un mundo relativo.

¿Es posible entenderse?
¿Es posible no comerse?
Caos, desorden... ¿Millonarios oscuros?
Caos, desorden... ¿Vagabundos moribundos?

Quintí Casals

Ser o no ser

Consciente dominante,
cables conectados
por la metafísica
y por la tierra.

Explicaciones indomables
-emperifolladas con pimienta-
realzan la perfección del magma;

un planeta situado en el perímetro idóneo,
un sol orbital regalando buen clima,
una evolución clasificada de
todos los seres.

Dineros, derechos, deberes,
agua imprescindible, células eucariotas,
carne con valores nutricionales, insectos depuradores...
desmelenan un entorno matemático, metódico, bastante regular;

la humanidad, ente supranacional de toda naturaleza, por allí
se mueve derrocando árboles, succionando mares,
discordando su libertad y su estructura neuronal.

Por lo contrario, la vida se les ha vuelto aburrida;
el llegar de la era de las tecnologías y la falta de esfuerzo
quebrantan los principios naturales y instintivos del humano.

Los hombres nacen, compran olores secos a mitad de precio,
sortean citas de Playboy, suspiran por créditos pagados,
aceptan contratos temporales, ingieren malos vinagres...

y, finalmente,

vuelcan en el colchón del inconsciente,
refunfuñan la necesidad de no-ser.

Drogas de diseño, amores estampados,
onirias, comas... estados fugados
de la responsabilidad universal;
son sus metas diarias.

Cuerpos eléctricos, fríos,
mueren sin saber dominar el camino azaroso del destino;
trituran cada paso psicológico, ofuscan el azur de sus cielos...
soplando paraísos, evitando mazmorras, penetrando placeres.

Quintí Casals

sábado, 25 de enero de 2014

Orígen

Semillas esparcidas sobre cemento,
luchan por saciar su huida;
dentro de dos o tres siglos
nacerán rosas, hombres
y alguna tormenta.

Quintí Casals

viernes, 24 de enero de 2014

Barça-Chelsea

Un bar acoge toda la tempestad
y toda la depresión del mundo.
Un partido de Champions
transita ondas en la tele;
el público musita, reza,
y aparta su tormento
con una somnolencia
hermosa.

Mayo 2009, calor leridano,
semifinales de la Champions;
el Barça se la juega contra el Chelsea.

El comentarista, profeta contemporáneo,
explica, con detalle y sabiduría,
todos los sucesos y tecnicismos
que merece el espectador
saber.

Ancianos, padres de familia,
dementes, balas perdidas, corazones amargos...
asisten a la ceremonia. Piden una cerveza, cacahuetes,
y insisten en ese estupor. Discuten el partido, sus preferencias,
y después, con rasgos impotentes y tristes, vuelven a su mierda de casa.

El comentarista sabe eso
-lo explota, lo comercializa-
y allí estoy yo escuchándole.

Maldito fútbol moderno...
¿En qué te has convertido?
¿Dónde estás los fumaderos del banquillo,
los bigotes pomposos, las marañas de antaño?
Beckham es imagen de Giorgio Armani, se depila
las ingles. Escuelas de niños en Brasil, Hong Kong.
Entramado mercantil, jugadores productos, público comprador.
Nike, Adidas, Puma... monopolios, fraudes ¿Qué mierda es esta?

El barça sigue perdiendo. Se augura el desastre.
La gente empieza a levantarse, coger las cosas
y desplazarse hacia la puerta: típicos culés.

Un momento, parece que hay
una última oportunidad.

"Eto'o para Messi, Messi para Iniesta,
Iniesta al frontal del área, Chuta...
¡Gol! ¡Gol! ¡Gol!"

El bar explota,
rompe feliz a llorar;
rosas cojas en sombras,
hoy hay algo que celebrar.

Quintí Casals