Senza nessuna speranza,
anche senza nessuno grande problema,
vedo la gente passare
di fronte a me;
i bambini con i motorini,
la camorra, la sua prepotenza che tanto me piace,
la spazzatura e le mosche
volando, girando
tra la merda e l'armonia.
Pazza città, pericolo costante;
Dio abita qui come un tsunami,
Dio sa che qui la strada sempre si muove
e gli attimi si perdono
come il giorno che sempre
avanza,
come il sole che sempre sta
solo.
Oggi ho saputo che l'acqua non
può correre per la mia faccia,
oggi ho saputo che ho perso
tutta la mia bravura.
Mi sento vuoto.
Credo che bisogno un nuovo movimento,
lasciare il silenzio in pace,
partire fine a un destino assurdo,
bianco come la felicità.
Sto pensando in te,
mia sorella strana,
mia madre qui.
Sto pensando in te,
forse amando, forse odiando.
Non lo so, ma e meglio non saperlo.
Adesso, però, il vento viene
e me muove lentamente
per la camera,
il vento viene
e me porta fuori di me.
La vitta è un giro casuale,
una tempesta bellísima,
ma ora desidero
camminare
diritto
e non so
dove cazzo
voglio andare.
Quintí Casals
lunes, 27 de octubre de 2014
miércoles, 15 de octubre de 2014
Perplejidad
La atmósfera está cargada
de pájaros y polución.
Ríos sin cabal, viento sin dirección.
Las montañas giran
hacia el magma.
Las estrellas brillan
sin querer.
Allí, en los labios de la tierra,
en la grieta de tus manos y la fuerza,
existe, sólo en eclipse y redención,
el malestar de los cuerpos.
La temperatura
se sofoca
en un destino inmóvil,
en un objetivo inusual.
Las cosas son,
y ya.
De entre los hombres brotan
palabras, muchas palabras;
verbos, nombres, adjetivos
y artículos
que se pierden
en la inmensidad
del paisaje.
De entre los árboles brotan
flores,
flores de papel y poliéster,
flores endomingadas y engargoladas
con la luz
de un Dios ya marchito,
ya exhumado.
Se nos congelan
los dedos
en un sueño.
Homogeneizados
por la caída, la pérdida y la incomprensión...
vagueamos a nuestras anchas
por el bosque.
Concluidos
en el desastre de la mente,
nos dirigimos,
perplejos y ensimismados,
hacia el oasis
de la muerte.
Quintí Casals
de pájaros y polución.
Ríos sin cabal, viento sin dirección.
Las montañas giran
hacia el magma.
Las estrellas brillan
sin querer.
Allí, en los labios de la tierra,
en la grieta de tus manos y la fuerza,
existe, sólo en eclipse y redención,
el malestar de los cuerpos.
La temperatura
se sofoca
en un destino inmóvil,
en un objetivo inusual.
Las cosas son,
y ya.
De entre los hombres brotan
palabras, muchas palabras;
verbos, nombres, adjetivos
y artículos
que se pierden
en la inmensidad
del paisaje.
De entre los árboles brotan
flores,
flores de papel y poliéster,
flores endomingadas y engargoladas
con la luz
de un Dios ya marchito,
ya exhumado.
Se nos congelan
los dedos
en un sueño.
Homogeneizados
por la caída, la pérdida y la incomprensión...
vagueamos a nuestras anchas
por el bosque.
Concluidos
en el desastre de la mente,
nos dirigimos,
perplejos y ensimismados,
hacia el oasis
de la muerte.
Quintí Casals
lunes, 6 de octubre de 2014
Pericolo
En medio de un gris y cambiante
enjambre tecnológico,
en medio del crustáceo vil y desenfadado
de la memoria,
por todos esos toros fugaces
del cambio y del progreso y de la historia...
circunvalo, alocado, como una
peonza
y, como niño chico
buscando a su madre
en la incertidumbre, en la muchedumbre,
me rompo, siniestro e intrínseco,
en la lengua
de la incomprensión.
Dónde no habite el vacío,
dónde los estómagos no lloren,
dónde los penes no
coaccionen con las vaginas
y nazcan otros seres
y nazcan otros seres...
quiero habitar.
Buscado por los más bajos cargos de la policía local,
desconsolado, débil y obtuso, lloroso en la
ducha del desamor...
mis piernas bailan al compás de la decadencia,
mis ojos hablan
cuánto puedes saber de mí.
Siento el aire
en mi cara.
Siento el agua
marcharse
entre mis manos.
Todas las especies
de este turbio y sabio y exacto
engranaje de ecosistemas...
logran sentirse en la caricia de lo estable,
logran ensimismarse en sus pieles duras
y se integran, enternecidamente perfectas,
en la perla deforme del
organicismo.
Nacer, crecer, reproducirse y morir.
Réquiem, putrefacción e ir con Dios.
Es tiempo de agarrar el pedo
por los huesos.
Quintí Casals
enjambre tecnológico,
en medio del crustáceo vil y desenfadado
de la memoria,
por todos esos toros fugaces
del cambio y del progreso y de la historia...
circunvalo, alocado, como una
peonza
y, como niño chico
buscando a su madre
en la incertidumbre, en la muchedumbre,
me rompo, siniestro e intrínseco,
en la lengua
de la incomprensión.
Dónde no habite el vacío,
dónde los estómagos no lloren,
dónde los penes no
coaccionen con las vaginas
y nazcan otros seres
y nazcan otros seres...
quiero habitar.
Buscado por los más bajos cargos de la policía local,
desconsolado, débil y obtuso, lloroso en la
ducha del desamor...
mis piernas bailan al compás de la decadencia,
mis ojos hablan
cuánto puedes saber de mí.
Siento el aire
en mi cara.
Siento el agua
marcharse
entre mis manos.
Todas las especies
de este turbio y sabio y exacto
engranaje de ecosistemas...
logran sentirse en la caricia de lo estable,
logran ensimismarse en sus pieles duras
y se integran, enternecidamente perfectas,
en la perla deforme del
organicismo.
Nacer, crecer, reproducirse y morir.
Réquiem, putrefacción e ir con Dios.
Es tiempo de agarrar el pedo
por los huesos.
Quintí Casals
miércoles, 1 de octubre de 2014
qué?
"q pasha primol"
le digo a mi cama y a mi almohada...
ellas, atolondradas en el sueño
del mañana,
no contestan.
Disparo de mentira,
el destino contra el final;
muchos creen que todo móvil vibra,
muchos creen saber y encontrar
respuestas, contras, verdades
en la calada desdichada
del desencanto...
pero, sí, depende de cuán gentil y amable puedas
comportarte con
esas porciones de felicidad,
depende de cuán gilipollas seas
conforme el tiempo o el clima
avance hacia esos
ojos, pestañas, lágrimas...
depende
de cuánta gente te creas capaz
de conocer
o de escuchar
en su
pena
y en su
alegría.
Quintí Casals
le digo a mi cama y a mi almohada...
ellas, atolondradas en el sueño
del mañana,
no contestan.
Disparo de mentira,
el destino contra el final;
muchos creen que todo móvil vibra,
muchos creen saber y encontrar
respuestas, contras, verdades
en la calada desdichada
del desencanto...
pero, sí, depende de cuán gentil y amable puedas
comportarte con
esas porciones de felicidad,
depende de cuán gilipollas seas
conforme el tiempo o el clima
avance hacia esos
ojos, pestañas, lágrimas...
depende
de cuánta gente te creas capaz
de conocer
o de escuchar
en su
pena
y en su
alegría.
Quintí Casals
jueves, 25 de septiembre de 2014
Ubicación
Siempre hablamos sobre el amor,
sobre el sexo, sobre la triste, absurda, desolada
desesperación del ser.
Hablamos demasiado, parcamente demasiado,
sobre todas esas burdas enmiendas,
sobre la coca, los dioses, la imbécil patria
de nuestra casa, la retransmisión deportiva
del siglo.
Hablamos demasiado
y decimos ser felices, estables.
Creemos en tal causa, en tal efecto.
Creemos parcialmente, en un grácil intento de supervivencia,
que nuestros ajetreados e inseguros
pasos
fueron por aquél corriente
-quizás flujo-
por dónde debían
corresponder.
Siempre hablamos, refutamos, respondemos
y no sabemos, pocas y solitarias veces sabemos,
que el deseo se pudre
conforme la flor medra en placer,
que el animal que habita nuestras pieles
quiere correr
y que el miedo que ruge bajo nuestra
interminable desazón de cagarla
es aquello
que, en valor y escape,
nos hace mover
hacia el destino.
Quintí Casals
sobre el sexo, sobre la triste, absurda, desolada
desesperación del ser.
Hablamos demasiado, parcamente demasiado,
sobre todas esas burdas enmiendas,
sobre la coca, los dioses, la imbécil patria
de nuestra casa, la retransmisión deportiva
del siglo.
Hablamos demasiado
y decimos ser felices, estables.
Creemos en tal causa, en tal efecto.
Creemos parcialmente, en un grácil intento de supervivencia,
que nuestros ajetreados e inseguros
pasos
fueron por aquél corriente
-quizás flujo-
por dónde debían
corresponder.
Siempre hablamos, refutamos, respondemos
y no sabemos, pocas y solitarias veces sabemos,
que el deseo se pudre
conforme la flor medra en placer,
que el animal que habita nuestras pieles
quiere correr
y que el miedo que ruge bajo nuestra
interminable desazón de cagarla
es aquello
que, en valor y escape,
nos hace mover
hacia el destino.
Quintí Casals
martes, 23 de septiembre de 2014
Olla a presión
De tothom es pot aprendre quelcom, fins i tot a no ser com ell.
Mon'pare
Sin duda alguna,
lo siento :), pero
me he vuelto un cínico.
Sin ninguna que otra causa
o ambición superlativa,
me he dejado correr, en alma y piel,
por la brava corriente y el recio peñasco
del no consejo.
Y tampoco es que me haya vuelto tampoco
demasiado
pesimista, ruidoso, antipático;
no es que no quiera seguir ética alguna,
hastío protocolo o saludo cordial...
sino que, francamente,
no me importa ser huraño,
extraño, raro;
no me importa
negarte la opinión,
cagarme en tu puerta,
darte la razón.
Dejó de importarme ya...
¡Por fin!
Después de tantas broncas,
después de tantos malentendidos,
después de escuchar
diablos y barbaridades
sobre mi conducta, sobre mi desdoblada postura...
cesé a comprender, ya que no hay
nada más maduro que la comprensión,
que, por mucha fuerza que
mi tendón y piernas hagan,
por mucho que les lleve
a volar por las nubes
de la tierra firme...
la gente seguirá siendo
igual de
imbécil.
Quintí Casals
Mon'pare
Sin duda alguna,
lo siento :), pero
me he vuelto un cínico.
Sin ninguna que otra causa
o ambición superlativa,
me he dejado correr, en alma y piel,
por la brava corriente y el recio peñasco
del no consejo.
Y tampoco es que me haya vuelto tampoco
demasiado
pesimista, ruidoso, antipático;
no es que no quiera seguir ética alguna,
hastío protocolo o saludo cordial...
sino que, francamente,
no me importa ser huraño,
extraño, raro;
no me importa
negarte la opinión,
cagarme en tu puerta,
darte la razón.
Dejó de importarme ya...
¡Por fin!
Después de tantas broncas,
después de tantos malentendidos,
después de escuchar
diablos y barbaridades
sobre mi conducta, sobre mi desdoblada postura...
cesé a comprender, ya que no hay
nada más maduro que la comprensión,
que, por mucha fuerza que
mi tendón y piernas hagan,
por mucho que les lleve
a volar por las nubes
de la tierra firme...
la gente seguirá siendo
igual de
imbécil.
Quintí Casals
domingo, 21 de septiembre de 2014
Malas pulgas en vinagre
Tengo ganas de herir y de sangrar,
ansío
deseos de crema de cacahuete
y jamón.
Anhelo ser y sonreír, buscar y encontrar,
perderme en mi capacidad
de ser experto
en la huida.
Nunca habité la acción y la respuesta,
nunca quise estar aquí ni allá,
nunca merecí ni el frío ni el calor,
mas las estrellas
iluminaron siempre
cualquier carretera o sendero
por el que yo quise
caminar.
Ando perdido, olvidado, descuidado
entre mercados, escaleras
y alfileres oxidados.
Ando en la grieta
del labio.
Ando en la apología
del adiós.
Mis palabras son secas.
Mis insultos, augurios.
Me he ido a tomar por culo
y, sinceramente,
estoy bien.
ansío
deseos de crema de cacahuete
y jamón.
Anhelo ser y sonreír, buscar y encontrar,
perderme en mi capacidad
de ser experto
en la huida.
Nunca habité la acción y la respuesta,
nunca quise estar aquí ni allá,
nunca merecí ni el frío ni el calor,
mas las estrellas
iluminaron siempre
cualquier carretera o sendero
por el que yo quise
caminar.
Ando perdido, olvidado, descuidado
entre mercados, escaleras
y alfileres oxidados.
Ando en la grieta
del labio.
Ando en la apología
del adiós.
Mis palabras son secas.
Mis insultos, augurios.
Me he ido a tomar por culo
y, sinceramente,
estoy bien.
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