En medio de un gris y cambiante
enjambre tecnológico,
en medio del crustáceo vil y desenfadado
de la memoria,
por todos esos toros fugaces
del cambio y del progreso y de la historia...
circunvalo, alocado, como una
peonza
y, como niño chico
buscando a su madre
en la incertidumbre, en la muchedumbre,
me rompo, siniestro e intrínseco,
en la lengua
de la incomprensión.
Dónde no habite el vacío,
dónde los estómagos no lloren,
dónde los penes no
coaccionen con las vaginas
y nazcan otros seres
y nazcan otros seres...
quiero habitar.
Buscado por los más bajos cargos de la policía local,
desconsolado, débil y obtuso, lloroso en la
ducha del desamor...
mis piernas bailan al compás de la decadencia,
mis ojos hablan
cuánto puedes saber de mí.
Siento el aire
en mi cara.
Siento el agua
marcharse
entre mis manos.
Todas las especies
de este turbio y sabio y exacto
engranaje de ecosistemas...
logran sentirse en la caricia de lo estable,
logran ensimismarse en sus pieles duras
y se integran, enternecidamente perfectas,
en la perla deforme del
organicismo.
Nacer, crecer, reproducirse y morir.
Réquiem, putrefacción e ir con Dios.
Es tiempo de agarrar el pedo
por los huesos.
Quintí Casals
lunes, 6 de octubre de 2014
miércoles, 1 de octubre de 2014
qué?
"q pasha primol"
le digo a mi cama y a mi almohada...
ellas, atolondradas en el sueño
del mañana,
no contestan.
Disparo de mentira,
el destino contra el final;
muchos creen que todo móvil vibra,
muchos creen saber y encontrar
respuestas, contras, verdades
en la calada desdichada
del desencanto...
pero, sí, depende de cuán gentil y amable puedas
comportarte con
esas porciones de felicidad,
depende de cuán gilipollas seas
conforme el tiempo o el clima
avance hacia esos
ojos, pestañas, lágrimas...
depende
de cuánta gente te creas capaz
de conocer
o de escuchar
en su
pena
y en su
alegría.
Quintí Casals
le digo a mi cama y a mi almohada...
ellas, atolondradas en el sueño
del mañana,
no contestan.
Disparo de mentira,
el destino contra el final;
muchos creen que todo móvil vibra,
muchos creen saber y encontrar
respuestas, contras, verdades
en la calada desdichada
del desencanto...
pero, sí, depende de cuán gentil y amable puedas
comportarte con
esas porciones de felicidad,
depende de cuán gilipollas seas
conforme el tiempo o el clima
avance hacia esos
ojos, pestañas, lágrimas...
depende
de cuánta gente te creas capaz
de conocer
o de escuchar
en su
pena
y en su
alegría.
Quintí Casals
jueves, 25 de septiembre de 2014
Ubicación
Siempre hablamos sobre el amor,
sobre el sexo, sobre la triste, absurda, desolada
desesperación del ser.
Hablamos demasiado, parcamente demasiado,
sobre todas esas burdas enmiendas,
sobre la coca, los dioses, la imbécil patria
de nuestra casa, la retransmisión deportiva
del siglo.
Hablamos demasiado
y decimos ser felices, estables.
Creemos en tal causa, en tal efecto.
Creemos parcialmente, en un grácil intento de supervivencia,
que nuestros ajetreados e inseguros
pasos
fueron por aquél corriente
-quizás flujo-
por dónde debían
corresponder.
Siempre hablamos, refutamos, respondemos
y no sabemos, pocas y solitarias veces sabemos,
que el deseo se pudre
conforme la flor medra en placer,
que el animal que habita nuestras pieles
quiere correr
y que el miedo que ruge bajo nuestra
interminable desazón de cagarla
es aquello
que, en valor y escape,
nos hace mover
hacia el destino.
Quintí Casals
sobre el sexo, sobre la triste, absurda, desolada
desesperación del ser.
Hablamos demasiado, parcamente demasiado,
sobre todas esas burdas enmiendas,
sobre la coca, los dioses, la imbécil patria
de nuestra casa, la retransmisión deportiva
del siglo.
Hablamos demasiado
y decimos ser felices, estables.
Creemos en tal causa, en tal efecto.
Creemos parcialmente, en un grácil intento de supervivencia,
que nuestros ajetreados e inseguros
pasos
fueron por aquél corriente
-quizás flujo-
por dónde debían
corresponder.
Siempre hablamos, refutamos, respondemos
y no sabemos, pocas y solitarias veces sabemos,
que el deseo se pudre
conforme la flor medra en placer,
que el animal que habita nuestras pieles
quiere correr
y que el miedo que ruge bajo nuestra
interminable desazón de cagarla
es aquello
que, en valor y escape,
nos hace mover
hacia el destino.
Quintí Casals
martes, 23 de septiembre de 2014
Olla a presión
De tothom es pot aprendre quelcom, fins i tot a no ser com ell.
Mon'pare
Sin duda alguna,
lo siento :), pero
me he vuelto un cínico.
Sin ninguna que otra causa
o ambición superlativa,
me he dejado correr, en alma y piel,
por la brava corriente y el recio peñasco
del no consejo.
Y tampoco es que me haya vuelto tampoco
demasiado
pesimista, ruidoso, antipático;
no es que no quiera seguir ética alguna,
hastío protocolo o saludo cordial...
sino que, francamente,
no me importa ser huraño,
extraño, raro;
no me importa
negarte la opinión,
cagarme en tu puerta,
darte la razón.
Dejó de importarme ya...
¡Por fin!
Después de tantas broncas,
después de tantos malentendidos,
después de escuchar
diablos y barbaridades
sobre mi conducta, sobre mi desdoblada postura...
cesé a comprender, ya que no hay
nada más maduro que la comprensión,
que, por mucha fuerza que
mi tendón y piernas hagan,
por mucho que les lleve
a volar por las nubes
de la tierra firme...
la gente seguirá siendo
igual de
imbécil.
Quintí Casals
Mon'pare
Sin duda alguna,
lo siento :), pero
me he vuelto un cínico.
Sin ninguna que otra causa
o ambición superlativa,
me he dejado correr, en alma y piel,
por la brava corriente y el recio peñasco
del no consejo.
Y tampoco es que me haya vuelto tampoco
demasiado
pesimista, ruidoso, antipático;
no es que no quiera seguir ética alguna,
hastío protocolo o saludo cordial...
sino que, francamente,
no me importa ser huraño,
extraño, raro;
no me importa
negarte la opinión,
cagarme en tu puerta,
darte la razón.
Dejó de importarme ya...
¡Por fin!
Después de tantas broncas,
después de tantos malentendidos,
después de escuchar
diablos y barbaridades
sobre mi conducta, sobre mi desdoblada postura...
cesé a comprender, ya que no hay
nada más maduro que la comprensión,
que, por mucha fuerza que
mi tendón y piernas hagan,
por mucho que les lleve
a volar por las nubes
de la tierra firme...
la gente seguirá siendo
igual de
imbécil.
Quintí Casals
domingo, 21 de septiembre de 2014
Malas pulgas en vinagre
Tengo ganas de herir y de sangrar,
ansío
deseos de crema de cacahuete
y jamón.
Anhelo ser y sonreír, buscar y encontrar,
perderme en mi capacidad
de ser experto
en la huida.
Nunca habité la acción y la respuesta,
nunca quise estar aquí ni allá,
nunca merecí ni el frío ni el calor,
mas las estrellas
iluminaron siempre
cualquier carretera o sendero
por el que yo quise
caminar.
Ando perdido, olvidado, descuidado
entre mercados, escaleras
y alfileres oxidados.
Ando en la grieta
del labio.
Ando en la apología
del adiós.
Mis palabras son secas.
Mis insultos, augurios.
Me he ido a tomar por culo
y, sinceramente,
estoy bien.
ansío
deseos de crema de cacahuete
y jamón.
Anhelo ser y sonreír, buscar y encontrar,
perderme en mi capacidad
de ser experto
en la huida.
Nunca habité la acción y la respuesta,
nunca quise estar aquí ni allá,
nunca merecí ni el frío ni el calor,
mas las estrellas
iluminaron siempre
cualquier carretera o sendero
por el que yo quise
caminar.
Ando perdido, olvidado, descuidado
entre mercados, escaleras
y alfileres oxidados.
Ando en la grieta
del labio.
Ando en la apología
del adiós.
Mis palabras son secas.
Mis insultos, augurios.
Me he ido a tomar por culo
y, sinceramente,
estoy bien.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Plegaria al abismo
Todos esos estúpidos poemas
que mi mano ha escrito, todas esas
búsquedas inciertas que mi corazón
ha echado; todo ese cinismo, ese odio,
esa soberbia hacia las gentes que respiran
como ciertas, como firmes; toda esa patraña
del alma, de la sangre,
de cada uno de los horizontes que
se han
borrado;
todo este cuerpo mío,
roto, melancólico,
esparcido
en los arenales de la fugacidad.
Toda esa muerte
envuelta
en el embudo del silencio,
todos esos escupitajos
hacia lo libre,
todo ese Quintí que se degrada
finde tras finde
en la pista de baile...
no es más que la mera
pasión intangible
por lo intangible.
Toda esa plegaria
al abismo
no es menos que la remota
falta de aire
que delimita el terciopelo del amor
y aquella camiseta favorita
que desde hace
algún tiempo
se quedó pequeña.
Quintí Casals
que mi mano ha escrito, todas esas
búsquedas inciertas que mi corazón
ha echado; todo ese cinismo, ese odio,
esa soberbia hacia las gentes que respiran
como ciertas, como firmes; toda esa patraña
del alma, de la sangre,
de cada uno de los horizontes que
se han
borrado;
todo este cuerpo mío,
roto, melancólico,
esparcido
en los arenales de la fugacidad.
Toda esa muerte
envuelta
en el embudo del silencio,
todos esos escupitajos
hacia lo libre,
todo ese Quintí que se degrada
finde tras finde
en la pista de baile...
no es más que la mera
pasión intangible
por lo intangible.
Toda esa plegaria
al abismo
no es menos que la remota
falta de aire
que delimita el terciopelo del amor
y aquella camiseta favorita
que desde hace
algún tiempo
se quedó pequeña.
Quintí Casals
lunes, 8 de septiembre de 2014
Pedo, culo, caca, pis
Ya dejaron de invitarme a las cenas,
ya dejaron de buscarme sobre la acuchillada
barra de un bar;
ya no soy interesante,
ya dejaron de aplaudirme.
Desde este preciso instante,
ya no estoy aceptado en la fiesta
de vivir.
No pasa nada.
No estoy preocupado.
Voy a seguir dibujando al cocodrilo
y a todos sus dientes.
Voy a seguir bailando,
loco,
como dando círculos en un círculo.
Voy a seguir haciendo
mi carajillo ocasional.
Ya dejaron de darme clases y sermones,
ya cesaron de hablarme una y otra vez
de cómo frenar la presa.
Entendieron, al fin, entendieron
mi poca fe en la causa.
Entendieron, después de tantos
lastres y tantos matices,
mi tartamudeo al respirar.
Lo siento.
Yo no tengo piel,
tengo escamas.
Soy un ser acuático
que bucea entre
sus
lágrimas.
Quintí Casals
ya dejaron de buscarme sobre la acuchillada
barra de un bar;
ya no soy interesante,
ya dejaron de aplaudirme.
Desde este preciso instante,
ya no estoy aceptado en la fiesta
de vivir.
No pasa nada.
No estoy preocupado.
Voy a seguir dibujando al cocodrilo
y a todos sus dientes.
Voy a seguir bailando,
loco,
como dando círculos en un círculo.
Voy a seguir haciendo
mi carajillo ocasional.
Ya dejaron de darme clases y sermones,
ya cesaron de hablarme una y otra vez
de cómo frenar la presa.
Entendieron, al fin, entendieron
mi poca fe en la causa.
Entendieron, después de tantos
lastres y tantos matices,
mi tartamudeo al respirar.
Lo siento.
Yo no tengo piel,
tengo escamas.
Soy un ser acuático
que bucea entre
sus
lágrimas.
Quintí Casals
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