martes, 11 de marzo de 2014

Sin título

Después de la guerra,
en los escombros se plantan flores;
brotan de la sangre derramada...
¿Nacer, morir? ¿Quién
decide tan alta querella,
tan sosegado misterio?
Dejar de ser, desaparecer,
segar ciudades en
bombas reventadas.

Masturbación del mal,
en el intestino del petróleo,
nunca en el sueño del perro...
se acolchan cráneos por metralletas;
caen zumbidos burdos sobre las hortalizas,
sobre los pueblos, sobre los gritos
de los inocentes y sus relojes;
se les acaba el tiempo: ensordecen,
se desintegran, mueren por
la victoria la inmundicia.

Los minutos vegetales
se escoran por la tierra.
-en 1914, 36, siempre
que el hombre quiera-
y brotan lubricando
el destino
de regresión
o progreso.
¡Oh, guerra!
Dulce aroma
a mierda.

Quintí Casals

domingo, 9 de marzo de 2014

No future

Que alguien ayude al futuro,
que está el eterno desgraciado
tirado sobre los prados otoñales,
sobrepasado en el infierno del pasado.

Que alguien lo ayude, por favor,
que el pobre no levanta cabeza:
llora su condición de enchufe sellado.
Llueven amapolas en el incendio primaveral.

Orientales, europeos,
putas de las avenidas, debemos auxiliarle
como podamos, debemos alejarlo del polvo,
alejarlo de la ceniza, espantar las arañas.

Que alguien ayude al futuro,
que alguien le de sentido
en el terciopelo del edén.

Que alguien lo levante,
que alguien lo escriba
en el botiquín de la dicha.

Cantad junto a él, hermanos,
darle la mano, haced fuerza
y cogedlo fuerte en brazos...

que hace toda una vida
que cojea.

Quintí Casals

viernes, 7 de marzo de 2014

Bang bang

Hay noches
en las que una pistola
en mis manos, tentada su firmeza
por mis dedos, empuñada, esbelta,
su fuerza en mi decisión. No sé yo
cómo acabaría tal tesitura. No sé yo
si mi sangre se esparciría por la moqueta
de la habitación; si saldría yo
a la calle tiroteando el cielo, la gente,
la Paeria, todo; si me proclamaría
John Wayne de extraradio, pistolero profesional.
No quiero discutir la opción de gozar de un arma
en las manos. Mejor ni
pensarlo, coño. Mejor
es no saber, callarse
para siempre, lacrar
el silencio en
el silencio

con un tiro
seco

al
horizonte.

Quintí Casals

jueves, 6 de marzo de 2014

A Leopoldo María Panero

En la infancia se vive, después se sobrevive

Nubes pletóricas de orín
lloran encima de los ángeles de cristal
que cayeron y se rompieron antes.

Míralos, rotos sin causa,
descansando en la fractura,
musitando entre el todo y la nada.

Ángeles rotos sin camino
circulando entre dos pasiones:
estando sin estar,
sintiendo la oclusión
que es la vida.

Míralos, marchando,
vencidos y difusos,
hacia un destino
sin tregua
ni dominio.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Tot terreny

A Carles Puyol

Remolí de sang fura -estrident-
remolca davall les teves grenyes d'or
i la teva pell de tauró.
Fent ruletes pallareses, trencant
davanters centres, fotent els collons
damunt la taula... has fet créixer
una flor verge
sobre l'infèrtil terreny de joc.
Has escrit damunt l'aigua,
has fet d'or l'espardenya...
Oh! Carles, tòtem blaugrana, tot s'acaba;
mai pensàvem els culers que te n'aniries.

Avui et diem adéu, capità.
Avui ens reunim tots
-plegats i entristits-
sucumbits per la teva partida;
plorem una mica el més dèbils,
estrenyem les dents una mica els més forts:
tots plegats alcem les mans en un protocol estrany
i decidim moure-les d'esquerra a dreta
preparats -o no- per enyorar
com, vivaç, aixecaves tres copes d'Europa,
com, esvelt, treies el pit abans que la tècnica,
com, tenaç, lluitaves per a què en el futbol,
regne oligàrquic dominat pels estúpids,
hi regís per un moment
la teva rissada puresa.

Quintí Casals

sábado, 1 de marzo de 2014

Nacimiento del monstruo

I

Módulos de arena,
rocían una ecuación hipodérmica
sobre la tortura. Inútiles,
caen como insultos
en la garganta
del estanque.

II

De las aguas podridas
emergen cuerpos amorfos
que parecen perlas, que parecen meteoros.
Una ensalada de algas se asusta
en el acto. Las carpas del estanque,
Casiopea y tres pájaros azules,
alaban al nuevo rey.

III

Dulzura en la boca del alquitrán,
revólver de sol ante el universo...
mira cómo crece grande, grande.
Rebosa el agua dorada
fuera de la superficie muerta.

IV

En el cielo abiertamente desplegado,
el lubricante de la atmósfera
está colapsando la luna.
La agresión es un remolino,
deja que fluya la figura
en movimiento y sonido.

V

Cultura de masas customizada,
secada sobre la piedra y la empresa...
¿Por qué has derramado miel
de tu corazón sin músculo?

VI

Mira cómo crece el monstruo,
cómo devora todo lo que encuentra.
Lo está haciendo y a ti te encanta.
Estás guardándote los rubíes
mientras regalas a la humanidad
un ramo marchitado
de valium y cocaína.

VII

Un cadáver se desgasta en amoniaco
viendo el doble del vacío, la desgracia
de la supuesta victoria.
Su lengua, rebosa gusanos de luz.
Ya llega, ya llega el monstruo.

VIII

Las piedras -guijarros y pedruscos-,
remueven sus maleables abdómenes.
Las sales minerales,
se refugian en el miedo colateral.
Una alfombra de flores,
se tiñe de sangre y fango sucio.

IX

Mierda, mierda y más mierda
sobre el cincel del viento y los montes.
La conclusión humana es el vertedero.
De las aguas podridas emergen cuerpos amorfos
que parecen perlas, que parecen meteoros...
y tan sólo son una puerta
feneciendo en un barranco.

X

Mira, mira, cómo se asoma,
mira, mira, cómo perdura...
Ciudadanos de este mundo,
con todos ustedes
está la basura.

Quintí Casals

Violación de cera

Vivo en una isla olvidada, mohína, angosta,
flanqueada por diez mil hectáreas
de lágrimas fermentadas.
En ella rebosa el otoño: los árboles
sólo caducan, se consuman;
nunca llegan a morir, tampoco a vivir
del todo. Sólo se mantienen
muriendo día tras día.
Yo, yazgo -soldado y mártir-
en medio estirado, inmóvil,
como un trozo de paja seca...
inmensamente prosopopéyico
llenando de espera
el remoto placer de respirar.
Accidente tras accidente,
fabrico mi persona.
Sin moverme siquiera,
un halo celestial
decide si arrollarme,
si erguirme; pobre de mí,
se me agitan las tripas
en un vértigo infinito.
¡Fáctico torbellino!
Doce mil gavinas
escrutan mis intestinos
cada vez que visitan la isla.
Me arrancan los ojos, los labios,
las orejas, y me dejan a solas conmigo mismo.
Saturado de colores, ruidos, sabores,
vivaces y cargantes exaltaciones...
mi corazón se declara imperfecto
en su ominosa perfección.

¿Por qué si existe la ceguera,
alguien va querer mirar el sol?

Quintí Casals