miércoles, 7 de agosto de 2013

Oye ¿Y la poesía para qué sirve?

Están entrando parcamente líneas diagonales
de claridad entre las cortinas. También frío. Las cuatro paredes
están cerradas por una puerta y yo estoy anidado
en mi cama. Estirado y prisionero de la penumbra.
Una fuerza genital invade mi brazo y le obliga a
coger fuerte mi pene. Los álamos y los helechos acarician
mi piel y una tormenta eléctrica recorre todo mi tronco.
El falo oye el pistoletazo de salida y emerge de la timidez.
Medra la polla y el glande saca pecho. Empieza la función:
una película porno recorre mi mente y la acción tiene lugar
en lo terrenal. Corro en un vagón de montaña rusa
y segrego estrellas de cielo veraniego. Mis piernas se estremecen
y parece que cada vez hace menos frío. Un granizo de semen
pesado y duro acaba saliendo disparado hacia las sábanas
y mi cuerpo por fin vuelve a ser mío.
Tengo 42 peces besándome en cada átomo de
mi pubis y mil y una personas pisándome sin dejarme levantar.
Todo ha acabado y me duermo sin cerrar la ventana.

Eso mecanografiado arriba era una forma bonita de describir
algo consagrado como feo como es la masturbación

y probablemente te haya gustado leerlo.

¿Aún sigues pensando que la poesía es inútil?

Quintí Casals

martes, 6 de agosto de 2013

Rebeldía

¡Oh! Titánica fausta que encabritas
el dogma llamada Rebeldía.

¡Oh! Nervudo edelweiss que alboreas
en el desierto de la desesperanzada costumbre.

¡Oh! Aire de vida que chispea en
la brisa de la nociva rutina,

aquí tienes mi más sincera ofrenda,
musa mía.

Quintí Casals

Peces en el mar

Existe ahora en algún lugar una mirada gruesa y abisal entre dos peces.
Puede que se enamoren. Puede que lleguen a hacerlo.
Su memoria dura 3 segundos pero, al final, consiguen lograrse.
Refulgen llamas y piano durante ese corto rato,
durante ese mísero y esférico tiempo.
Después se olvidan y ya. Se agota la mística al 100%.
Ese cuerpo homogéneo se divide en dos y
ambos se dejan llevar por la corriente.
Se encuentran en los bares de algas, entre bancos de peces,
en según que conchas y puede que ni se saluden.
Desaparecen en sus ojos, en sus intenciones, en su (a)mar.

Y es triste que así sea. Que desvanezca algo tan eterno tan rápido.
Es triste cuando un rayo de eclipse vacío invade sus cuerpos
por la erosión de la magia amorosa
y deja de oler bien esa vagina o ese ano

y las sonrisas son de plástico
y la luz desprendida de neón
y la pasión de mera silueta

y sólo les queda
buscar entre más peces en el mar.

Quintí Casals

Desterrado a un purgatorio de sentimientos

¿Cómo estás? preguntas entre temblores
unos días después de nuestra ruptura de
contrato emocional.

El silencio invade la respuesta hasta que
decido serte sincero y responder entre
balbuceos, comparaciones lógicas o
absurdas e incluso alguna lágrima de hiel.

Estoy
como una araña muerta en sus redes,
como un crepúsculo en la niebla espesa,
como un suspiro en un huracán,
como una amapola en el insalubre cemento,
como un pelo rebelde en el océano Pacífico,
como una errata en un poema espontáneo,
como un soplo de aire fresco en la polución,
como un escéptico en una iglesia,
como una utopía en la realidad,
como un romántico en Nueva York,
como una nada en la nada.

Falto de calor, de resplandor, de rumbo,
de significante, de significado.

Falto de mí, de ti.

Francamente, querida;
estoy falto de nosotros.

Quintí Casals

lunes, 5 de agosto de 2013

Te quiero

y mucho, de verdad.
Daría cualquier cosa o recorrería lo que fuera
por ti,

pero la verdad (si te soy sincero)
es que

no hay medida cuantitativa
ni longitudinal

para llegar a determinar
cuánto te quiero,

tan sólo
un amor en peso de aire obeso
y en latitud de sentimiento emergente.

Y tú
¿Me quieres o ya te has cansado de tenerme?

Quintí Casals

Año X antes de mí

Hubo un tiempo en el que no existía mi nombre,
tampoco mi carne y tampoco mi aliento.

Hubo un tiempo en el que estuve en manos de
la casualidad o era un proyecto del tiempo
o simplemente no era.

Hubo un tiempo en que no palpaba los colores
ni los olores ni el ruido ni el gusto de los nenúfares
o de las ranas.

Hubo un tiempo en que ni tan sólo era un espermatozoide
ni sabía que era eso. Bueno ¿Qué era saber para mí entonces?
Supongo que ni yo lo sé.

Hubo un tiempo que no había tiempo
y de pronto la todopoderosa Nada

me entregó a la vida y al florecimiento de las horas y al espacio
y a un cuerpo y a un Yo
y al temer el volver a no ser.

Pero no pasó nada
ni tampoco pasó todo,

sólo sucedió la tos de algo aparente y perceptible
llamado infinito

y existí.

Quintí Casals

domingo, 4 de agosto de 2013

Hipnosis

Y cuando tú me miras, mujer de antes de cristo,
mujer de antes de ti, mujer de antes de mí,

mi corazón de hojalata dibuja una rosa hecha de nubes
y mi cerebro de nuez la aspira

y duerme
y muere
y respira

por fin
en paz.

Si no fueras tú, si fueras hembra vulgar en mis entrañas,
sólo un grito de pene habitaría
en ese instante.

Pero no es así. Tu pupila de carmín
es el sosiego de mi pupila de labio seco.

Es el placer de dejarte entrar
dentro de mí
sin antes llamar.

Quintí Casals